Sep

16

Solemos admirar y desear muchas cosas que no tenemos, y las vemos hermosas e incrementamos su valor con nuestro deseo de poseerlas. Miramos a quienes las tienen como diferentes a nosotros, y los enviamos, muchas veces de mala manera. Pero cuantas veces nos interesamos en saber con exactitud todo el camino que esa persona recorrió para obtener eso que tanto deseamos. Estamos automatizados para ver la llegada, pero no el camino que hay que recorrer, y así es simple ver todo. Y con esa misma simpleza  es con la que creamos nuestra tristeza o falta bronca de no poder tener eso que tiene el otro, porque ? por que lo vimos “simple”, tenemos una mirada vaga de nuestro objetivo.

Si nosotros viéramos todo el recorrido, todo el camino hasta llegar a la meta y nos imagináramos corriendo esa misma carrera, salteando todos esos mismo obstáculos, con seguridad podría decir que esa envidia “mala” , esa bronca se transformaría en algo bueno para nosotros y hasta sentiríamos ganas de felicitar a la persona que lo tiene.  Nada llega sin esfuerzo. Si pensamos que alguien obtuvo algo sin esfuerzo , es porque no miramos bien, es porque estamos siendo “simplistas”. Todo cuesta, lo bueno y lo malo cuesta. Seguramente vas a pensar que al ricachón que sale en la TV no le costo nada tener ese BMW,   o que al ladrón de bancos le fue fácil comprarse una casa, pero no, no es así todo cuesta esfuerzo en mayor o menor media. Quién logra llegar a una meta es porque primero decidió corre la carrera y saltear todos los obstáculos que pudieren cruzarse.

No existe la buena suerte sin acciones.

Veo mucha gente paralizada reclamando algo suerte y milagros a la vida, como que si la vida les debería algo a ellos. Nadie nos debe nada, si nos deben es porque nosotros de lo dimos, si lo dimos ya no es nuestro.

Podría seguir parafraseando mucho más de esto ( más halla de que no creo que muchos me lean),  pero  este video puede ayudarnos a reflexionar un poco más de quienes somos y que podemos lograr, sin la tan ansiada Suerte o Milagro.