Jun

16


Reciba alertas sobre Tecnología

A la huella dactilar le salió un competidor: un escáner
infrarrojo fotografía el mapa de las venas de las palmas de las
manos de las personas para identificarlas y además confirma
automáticamente si están vivas o muertas, al captar el flujo
sanguíneo.

Las venas tienen la particularidad de permanecer
invariables a lo largo de toda la vida, y por ello, son carta
de presentación infalible que algunas empresas han sabido
vincular a la tecnología biométrica o de identificación a
partir de parámetros humanos.

La disposición fisiológica de las venas en las palmas de
las manos es muy compleja, y por tanto casi imposible de
falsificar, además única en cada persona, incluso entre
gemelos; las características de la extremidad izquierda son
distintas a las de la derecha.

Teniendo en cuenta todo este potencial fisiológico, la
empresa Fujitsu ha desarrollado una tecnología
que capta el reflejo de las venas de las manos y monitoriza su
disposición en las palmas de las manos; además confirma si las
venas fluyen y su dueño está realmente vivo lo que evita
situaciones de fraude como la suplantación de
identidades.

Esta tecnología, cuya implantación empieza a
popularizarse dado el abaratamiento de sus componentes, por
ejemplo los sensores y los chips, capta el retorno venoso y la
presencia o no de oxígeno a partir de la emisión de haces
infrarrojos (inocuos para el ser humano) que devuelven un
patrón de venas negras tras ser absorbidos los tonos
rojos.

Las ventajas de esta tecnología, respecto a la huella
digital, es que es mucho más segura dado que las venas ofrecen
un patrón mucho más complicado de falsificar, explicó a la
agencia Efe el informático Jesús Cabañas, responsable
de marketing de Fujitsu.

Para confirmar su identidad, la persona coloca las manos
sobre un escáner, sin contacto físico, por temas higiénicos, y
el aparato contrasta la información con una base de datos que
confirma automáticamente si la persona es o no quien dice
ser.

El proceso de fotografiado implica la captura de más de
cinco millones de puntos de referencia de las venas de la
mano.

La confirmación de la veracidad del patrón de las venas
puede realizarse con tecnologías complementarias, por ejemplo
con chips incorporados a tarjetas “inteligentes” que
procesarían la autenticación de las identidades en lugar de un
ordenador y que almacenarían encriptada la información personal
del individuo.

Los códigos bidi, una tecnología de módulos para
almacenar información en una matriz de puntos o código de
barras bidimensional, también permiten incorporar datos
encriptados del mapa de las venas de las manos de una
persona.

Esto permite confirmar que la persona que compra una
entrada para un concierto o cualquier otro evento con un código
bidi es realmente quien dice ser.

Autentifica que una compra virtual es enviada al
comprador y no a un impostor, y también que la persona que
accede a una empresa está realmente acreditada para
ello.

Se trata de una tecnología con un margen de error
prácticamente nulo y que puede ser usada por todo el mundo,
independientemente del color de su piel o su tono más o menos
oscuro.

Las contraseñas, los números de identificación y las
tarjetas de identificación son herramientas que pueden
olvidarse o ser robadas y a veces resultan engorrosas porque
requieren memorizar muchos dígitos.

Además, tres de cada cuatro usuarios utilizan las mismas
claves para su banca “on line” y otros servicios no
financieros, lo que eleva el riesgo en caso de robo de
contraseñas.



Source link

Comment Feed

No Responses (yet)



Some HTML is OK

or, reply to this post via trackback.